Todos
acumulamos pilas de papel que ya no usamos en casa: revistas, diarios, papeles
impresos que usados e incluso cuadernos viejos.
Todo ese conglomerado puede tener un uso mucho mejor que montañas que
entorpecen el paso. Reciclar papel en casa es fácil, rápido y sustentable.
¿Por qué
reciclar papel?
Actualmente,
el ritmo de consumo de papel continúa creciendo, haciendo que las especies de
árboles útiles para la fabricación de madera disminuyan de forma notable. La
fibra que se recupera para reciclar puede producir nuevos productos de papel,
totalmente reciclados o sólo parcialmente, pero con un límite de resistencia a
los procesos de reciclados. Es decir que las propiedades importantes del papel
se van degradando con sus tratamientos, así que no son indefinidas.
Cuanto mayor
sea el porcentaje de reciclados en los procesos de fabricación del papel,
reduciremos la deforestación. Con una tonelada de papel reciclado, pueden
salvarse 17 árboles de ser procesados. No sólo salvamos el aire puro que se
genera, sino que también evitamos contribuir al efecto invernadero y a destruir
la cuna de distintas especies. Además de menos recursos, la energía que se
emplea al reciclar papel es mucho menor que al producir papel nuevo y genera
menos contaminación en la tierra y el agua.
Al reciclar
los útiles el año anterior, no sólo ahorrarás en este regreso a clases: también
realizarás una actividad divertida y entretenida con tus padres y familiares.
Consejos prácticos:
1-Recicla papel
Si tienes
papeles o impresiones que están escritos por ambas caras, puedes probar
reciclándolos en tu casa de una manera muy simple, en la que inclusive pueden
participar tus hijos. Para hacerlo, corta todo en trozos pequeños y colócalos
en un recipiente con agua caliente. Una vez que todo se empapó lo suficiente
con agua, coloca pequeñas porciones en la licuadora y enciéndela para licuar la
preparación hasta que la mezcla sea homogénea y tenga consistencia suave.
Vierte la mezcla en un bastidor para que el agua escurra, y cuando notes que
empezó a secar, coloca la mezcla sobre un lienzo de algodón. De esta manera
obtendrás papeles para hacer anotadores que tus niños lleven a la escuela.
2- Láminas de
papel bond, cartulina escolar y/o foami utilizados en trabajos anteriores
Guarda
juntos los materiales para manualidades como cartulinas y foami de seguro
servirán para complementar algunas láminas de exposición, títere u otra
creación escolar.
3- Copias e
impresiones
Utiliza
estas hojas del lado que no están impresas para hacer anotadores o blocks,
apila las hojas una sobre otra y colócales una o dos grapas en una de las
esquinas, con preferencia en la parte izquierda.
4-Libros y
textos escolares que ya no utilices
Los libros
puedes llevarlos a la biblioteca del colegio para cambiarlos por los que
necesitas. También puedes coordinar con un familiar, amigo o vecino para
intercambiarlos.
5- Donarlos a
una ONG
Otra manera
de ser solidario es donando los libros para que otros niños puedan aprender con
ellos, sin que sea necesariamente dentro del colegio o instituto. Muchas ONGs
recogen libros de texto para utilizarlos en países en vías de desarrollo, o
para utilizar en centros sociales como refuerzo, para la alfabetización de
niños extranjeros, etc. Las opciones son infinitas, hay muchos ámbitos donde
educar niños y niñas, y seguro que agradecen nuestra donación. Esto resulta de
especial interés en libros de niños pequeños.
6-Regalarlos o
venderlos por internet
Si no
tenemos cerca de casa, en nuestro pueblo o ciudad, un centro donde dejar
nuestros libros, siempre podemos utilizar internet, que nos conecta con
personas de todo el mundo. Podemos poner anuncios en páginas web, o incluso hay
algunas específicas donde la gente regala todo tipo de objetos que ya no le
sirven. También podemos venderlos si están en buen estado.
7-Guardar
alguno que nos pueda servir para repasar en el futuro
Parece la
opción menos viable, y seguro que a los más pequeños no les hace ni pizca de
gracia volver a abrir uno de esos libros que tantos quebraderos de cabeza le
han dado a lo largo del curso. Sin embargo, si hay alguna materia que se les
resista, les puede quedar como repaso, por ejemplo, en inglés, francés,
matemáticas o lengua.
También
podemos repasar con nuestro hijo o hija al final de verano algunos de los puntos
clave para llegar con las ideas frescas al nuevo curso. ¿A que no le parece
buena idea a nuestro/a peque? Pero si tenemos esa costumbre los días anteriores
al inicio del curso, les costará menos.
8-Cuadernos,
libretas y/o carpetas viejas
Si el
cuaderno es con espiral, quítalo y retira las hojas que no estén escritas;
júntalas nuevamente y vuelve a colocarles el espiral con dos tapas que aún
estén en condiciones de ser utilizadas. En cambio, si éstos tienen tapas
grapadas o pegadas, quítale los ganchos, separa las hojas y vuelve a grapar las
hojas limpias junto con las tapas. Para reforzarlas coloca una tira de cinta o
tela adhesiva en el sitio donde colocaste los ganchos.
Si te
quedaron cuadernos con hojas puedes unirlas realizar una nueva portada con una
carpeta o capas de cartón de decorar a tu gusto.
OBSERVA LOS SIGUIENTES VIDEOS TUTORIALES

























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